Sin Juegos
Bueno, las cosas no son tan simples. Aunque hubiera llegado una transferencia pagando lo que Anna debía al hotel, ellos aún no tenían datos sobre ella. Necesitaban específicamente de un número válido de tarjeta de crédito, para la organización del sistema con que trabajaban. Los días pasaban y las facturas de Anna crecían. Por fin, el hotel decidió que era hora de parar el juego y pidió que ella les mostrara una tarjeta válida.

Sin Juegos
La Socialité Furiosa
Como Anna no les daba un número de tarjeta válido, el hotel tuvo que tomar sus medidas. Una de ellas fue cambiar el código de su habitación, así que Anna no podría entrar en su propio departamento. La presunta socialité estaba furiosa por la manera cómo la trataban en el hotel y empezó su plan de venganza. En esta ocasión, usó todo lo que el “Pharma Bro” Martin Shkreli le había enseñado.

La Socialite Furiosa

