Una Invitación Para Cenar
El tiempo pasaba y la situación se complicaba aún más para Anna Delvey. Los hoteles no la querían recibir y la joven no tenía dinero para nada más. Su situación era ya tan insostenible que incluso llegó a pedirle ayuda a su abogado, quien tampoco la quiso como huésped. Al mismo tiempo, la gente preparó una intervención en un restaurante: para la cena, además de Anna, estaban invitados todos que le prestaron dinero a ella.

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Una Sorprendente Noticia
Aquella fue una medida drástica. Anna Delvey había estafado a todos los presentes en el restaurante, que la miraban con rabia. La joven intentaba explicarse mientras lloraba y alegaba que les pagaría pronto, pues luego de que firmara un contrato de arrendamiento, iba a recibir una cantidad de dinero. Pero una noticia la dejaría pasmada: otra persona había comprado el lugar donde su Fundación Anna Delvey ocuparía. Lo que sucedió después fue una sorpresa para todos.

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